Winston Churchill (8349 - 8440 desde el reinado del Padre Ubú, 1874-1965 vulg.)
Esta frase fue pronunciada por Churchill mientras estaba formando un ángulo de 15 grados en el instante de atarse un zapato, momentos antes de tomarse un canapè de angulas en la recepción celebrada en la Biblioteca hermafrodita de York (condado de Worcester) para celebrar el abatimiento de 3 aviones alemanes, 5 ovejas mutiladas y un párroco luterano al que le rompieron 9 botellas de aguardiente que estaban en una repisa en el interior de su casa.
Cita celebre obtenida del Celeberrísimo Períodico Semestral Patatimes editado por Otro Ilustre Colegio Oficial de Pataphysica.
Cita celebre obtenida del Celeberrísimo Períodico Semestral Patatimes editado por Otro Ilustre Colegio Oficial de Pataphysica.